Eisteddfod Genedlaethol Cymru

El Eisteddfod Nacional de Gales es una verdadera fiesta.

 

Si nos remontamos un poco a la historia podemos saber que el Eisteddfod es una festividad de origen galés,

que comenzó a celebrarse en el siglo XII, cuando el conde Rhys ap Gruffyddd de Deheubarth organizó una competición de poesía y música,

en Aberteifi en 1176.

 

Este año la cita fue en el norte de Gales, en la isla de Ynys Môn, en un pequeño pueblito llamado Bodedern que cuenta con apenas 1057 habitantes según el censo de 2011.

 

Cada año se celebra en un punto diferente y es la ocasión ideal para conocer más de la cultura y el idioma, así como tambien para relacionarse con su gente, quienes siempre dispuestos a ayudar, reciben a todos los que llegan buscando la oportunidad de compartir y de degustar esta hermosa tradición.


Seguramente muchos de los que leen estas líneas han estado ya en esta celebración, en Gales,

o tal vez participaron en alguna de las que se hace en Chubut, bueno pues, debo decir que es un poco diferente. Pero el espíritu es el mismo.

 

La curiosidad esta vez es que la tradicional "Carpa rosa" ya no está más, desde el año pasado se monta una estructura para la ocasión, de color blanco y de forma rectangular, por aquí dicen que es como una caja. Todos extrañan la renombrada "pabell pinc", no tuve la oportunidad de verla, sin embargo creo que lo importante es lo que sucede adentro.


Al son de los coros pasa la tarde,

el sonido de las voces y el aplauso que agradece le ponen la calidez que no siempre tiene el clima por aquí, el calor de los aplausos traspasa la estructura y llega hasta allí afuera, donde sucede todo lo demás.


Afuera, es otro mundo, hay escenarios y música por doquier, algunos bailan, otros cantan, y los más tímidos se limitan a observar.

Reconocidos artistas toman parte, esos que escuchamos en los CD's, que suenan los sábados a la tarde por radio nacional en Esquel están aquí. Fundidos entre la gente, que forma un mar.

Y allí también estamos nosotros, con la mirada exaltada sin saber bien donde posarla.

Miles de rostros nos cruzan, en la ingenuidad buscamos alguno que nos sea familiar, en la vorágine de emociones nuevas se escucha, allá a lo lejos una canción, canta una banda de chicos jóvenes en el escenario mayor de afuera, la canción habla de Wladfa, del desembarco, del año 1865, de los amigos que no están.

Habla de nosotros.

La piel erizada, el estómago anudado y el corazón en la garganta ahogando a la voz que se queda muda.

No emite sonido.

Las miradas húmedas.

Una mezcla de orgullo, nostalgia y felicidad recorre el cuerpo.

La mente plagada de imágenes pasadas, nos hace acordar a los nuestros, los que se fueron buscando una vida mejor. Podemos sentir en carne propia el desarraigo.

Representado en los acordes de una canción se plasma el valor de nuestros abuelos.

 

Demasiadas emociones para una tarde.

 

El Eisteddfod nos invita a charlar, hace que nos olvidemos de la gramática y las mutaciones, simplemente dejamos fluir el idioma, que pasa entre nuestros dientes que entablan una sonrisa perpetua.

Y eso les gusta.

 

Son tres las horas que tardamos en llegar hasta aquel pueblito en el norte de Gales, no es tanto, porque en el camino uno puede admirar los verdes valles, y las coloridas flores y todo es más ameno, los patagónicos sabemos de lejanía, y tres horas no son nada, y más si al llegar te encontras con la magia que se vive en el Eisteddfod nacional de Gales.

 

No se puede explicar en palabras porque vivirlo es mejor, sin embargo, trato, hago el mayor esfuerzo por transmitir la mística que allí se vive, no sé si puedo, pero a cualquiera que tenga la oportunidad le deseo que viva esta asombrosa experiencia, es un acontecimiento sin igual, donde el aspecto común es el idioma galés, aquí no hay nacionalidades si todos hablamos el mismo idioma, nos emocionamos con las mismas canciones y conocemos las mismas historias.

 

Todo es color rosa -como la carpa- cuando del Eisteddfod nacional de Gales se trata, fundidos en la multitud estuvimos un puñado de patagónicos.

Y allí ocurrió de nuevo la magia.

Estar en Gales, es como estar en casa.

 

 


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