Los pioneros

Richard Williams - Esquel - Chubut - Patagonia Argentina


HISTORIAS FAMILIARES


Corría el año 1906, cuando Richard Williams y Brenhilda Phillips de Williams, llegaban al valle de Esquel con sus dos primeros hijos: Denis Benbow y Tomás (Tomy), de tan solo 3 y 2 años, respectivamente.
Así, de simple, y de tanta trascendencia presente y futura. Algo, que hoy vemos a diario en nuestra ciudad con familias de otros lugares que llegan para quedarse, y todas, por supuesto ,con una historia anterior que contar.


Año 1850

No podríamos avanzar en la llegada de los abuelos a Esquel, sin mencionar aunque sea brevemente, la historia del bisabuelo Thomas Benbow Phillips, nacido en Hulme, Manchester, condado de Lancaster en Gran Bretaña, el 14 de febrero de 1828.
Hijo de Thomas Phillips y Susana Benbow. Era marzo de 1850, cuando parte de Liverpool en el velero inglés Irene, rumbo a Río Grande Do Sul, en Brasil compartiendo con otros el propósito de formar una colonia galesa allí. Nova Cambria como dio en llamarse al asentamiento en Serra das Tapes ,cerca de Pelotas tuvo un comienzo promisorio, pero por distintas razones entre las que predominan la zona selvática, el escaso apoyo gubernamental, el comienzo de la explotación de minas de carbón, la llegada de otras colectividades, etc. los casi trescientos emigrados se fueron dispersando, algunos a la formada colonia del Río Chubut en Argentina en 1865.


Durante su permanencia en el Estado de Río Grande do Sul liderando, pese a su juventud, la organización de la colonia, contrajo matrimonio con María Januaria Florinal Buena, en agosto de 1855 y oriunda de Canguco, y con quien tuvo 9 hijos: Thomas Benbow, Edward, LLewelyn, Arthur, Randal, Susana, Olivia, Winifred y Brenhilda. Esta última es nuestra siempre recordada abuela y gran protagonista de nuestra historia. Este casamiento tuvo el privilegio de ser el primero de un extranjero con una nativa.
María Januaria era brasilera, hija de una de las primeras familias paulistas que se radicaron en el sur de Brasil: María José Buena, su madre y Elías Florinal, su padre.-


La vida de Thomas Benbow Phillips en Brasil, está jalonada por circunstancias y hechos históricos muy importantes y que transcribe en su diario, con muchos detalles y opinión. Se destaca en gran parte de su diario todos los preparativos de la participación de Río Grande Do Sul en la guerra que el General Urquiza gobernador de Entre Ríos, Argentina, gestaba contra Rosas que ejercía la presidencia del Estado Argentino. Pero como ésta es otra historia, avanzaremos más rápidamente.

En 1881, muere su esposa, María Januaria, por lo que cuatro años más tarde decide trasladarse al Valle del Río Chubut junto a sus hijos menores. Como ya había realizado viajes anteriores al Valle y además mantenía relación epistolar con muchos de sus compatriotas, no le resultó muy difícil insertarse en la nueva colonia.

Desarrolló una intensa actividad como Gerente de la Compañía Mercantil, fue comerciante, historiador y literato. Persona cortés, amable, fácil de trabajar con él, hábil como diplomático y sagaz. Al menos así opinaban quienes lo conocieron, aunque en sus escritos Thomas Benbow se autodefiniera con tres principales defectos: falto de perseverancia, carácter fácilmente irritable y una práctica que adquirió en su aprendizaje del portugués y que definiera como “chusmerio”, que le acarrearon varios inconvenientes y del que pudo liberarse buscando y aprendiendo el valor de la perseverancia. No fue tan exitoso en la cuestión de su carácter pues entendía que al ser algo heredado le llevaría una lucha de varios años, y que al parecer, fue lográndolo. Vivió en su casa llamada Cilsant, en tierra salada de la zona de Dolavon, donde falleció a los 86 años, en enero de 1915.


Año 1885

Tengo la firme convicción que cada ser humano tiene su lugar especialmente asignado en la Tierra. Algunos, entre los que me cuento, tuvimos la suerte de haber nacido en ese, nuestro lugar; otros salen en la búsqueda porque, donde nacieron, no los satisface o porque por alguna razón de las sinrazones fueron expulsados y tratan de encontrar el lugar sustituto. De esto último dan fe no solo nuestros antepasados sino numerosos emigrantes que fueron poblando distintos territorios en el planeta, y los pueblos originarios, que aun luchan por disfrutar y vivir su lugar. 
Como dijimos anteriormente, Brenhilda Phillips, de la mano de su padre, estaba en esa búsqueda, mientras que Richard Williams nacido en 1871 en Llanfair Provincia de Pwllgwyngull, del norte de Gales y que arribara a nuestro país en 1890 con sólo 19 años, llega finalmente a Gaiman - Chubut - Argentina buscando su lugar en esta tierra que reemplazará a su Gales natal.


Richard y Brenhilda se casan en Gaiman y se trasladan a Arroyo Pescado prestando servicios de transporte de mercaderías en carretas para la Compañía Mercantil, entre el Valle del Chubut y la cordillera. El lugar era el asentamiento de una sucursal de avanzada entre el mar y la cordillera chubutense. Viven allí, en la naciente del referido arroyo, a la vera del viejo camino (Ruta 40) que conducía a Tecka y Gobernador Costa, a pocos metros del puente carretero que aún subsiste hasta 1906, en que se trasladan a Esquel, viviendo temporariamente en una casa a la entrada de Esquel, en cercanías al cementerio actual.


Recuerdo un viaje en mi adolescencia, con mis padres, hermanos y Nain Williams, a la zona de Arroyo Pescado, intentando reconocer el lugar donde se levantaba la vivienda y que, a su vez, fue el lugar de nacimiento de mi padre (Tomás), segundo hijo del matrimonio, pues Denis Benbow, había nacido en Gaiman dos años antes. Tengo muy presente haber encontrado entre los coirones, piedras y bloques de adobe que seguramente fueron parte de la vivienda ya inexistente. Pero, tal vez, lo más sorprendente para mí, fue el relato de mi abuela, cuando mirando las sierras que se levantaban enfrente nuestro, y quien conoce el lugar, también distantes, decía… que en los interminables días que mediaban entre la partida al Valle y el regreso de la tropa con las cargas, no deja de mirar esas sierras, y que cuando por fin veían la caravana que lentamente comenzaba a bajarlas, empezaban los preparativos para recibirlos, pero que recién al día siguiente estaban en casa. No resulta muy difícil imaginar la odisea de esos viajes, y la soledad de quienes se quedaban en el lugar.


Al año siguiente, en 1907, cuando el Gobierno asigna a Richard Williams y familia la tenencia de la actual Chacra 7, comienza una etapa de esforzado trabajo, pero que ellos deben haber avizorado como de un futuro promisorio (por supuesto que no económico), en esta nueva tierra. Se trataba, nada más ni nada menos que tomar posesión y poner en valor productivo las 16 hectáreas que conformaban la referida chacra. Hoy, limitada por las calles Avellaneda y Libertad y las avenidas Ameghino y Perón. Supongo que el primer gran paso fue elegir el lugar de emplazamiento de la vivienda, ya que era su propósito vivir en ésta, y prueba de ello, fue la devolución del lote de terreno que le fuera adjudicado, en la actual manzana de 9 de Julio, Belgrano, Rivadavia y Roca (50x50) ,y que tenía como fin, que los chacareros tuvieran su casa en lo que sería la zona urbana.

La vivienda a construir la situaron donde hoy sería Vuelta de Obligado y O´Higgins y posiblemente la elección del lugar se debió en gran medida, a la existencia de una vertiente natural y que aportó muchísimo a la vida de la familia allí. No sólo significaba agua potable, sino que hacía las veces de refrigerador natural debido a la baja temperatura del agua. Alrededor de este ojo de agua, interminable se plantaron frambuesas, grosellas y corintos que hacían del lugar, un rincón muy solicitado máxime cuando eran acompañadas con crema casera elaborada por Nain Williams.

En alrededor de seis meses, la casa fue construida, tal lo detalla Taid Williams en una pequeña libreta, escrita en galés, de su puño y letra y que aun conservamos. Obviamente la vivienda fue levantada con el trabajo del matrimonio, con la ayuda circunstancial de algún vecino, de un carpintero y de un herrero. El trabajo de un jornalero estuvo fundamentalmente, según detalla, en tareas de construcción de cercos, corrales y pozos.




Cortar postes y varillas, acarrear turba del pantano, traer numerosas cargas de greda, eran tareas cotidianas. En sus relatos, día a día, resaltan testimonios como estos:”… de nuevo colocando palos del techo, nosotros dos”. Puedo dar fe, que Nain tenía sobrada capacidad y fortaleza, para construir una casa o cualquier elemento necesario para la vida cotidiana. Esa pequeña libreta de anotaciones, no deja de sorprender pese a su simpleza, o tal vez, es precisamente por eso. Valga como ejemplo ,cuando escribe: “agosto 28… al arroyo a buscar zinc.” Confieso que tuve que leer varias veces el diario, hasta comprender que el arroyo al que hacía referencia, era… Arroyo Pescado… distante a 50 km de Esquel y donde funcionaba la Compañía Mercantil. Claro, esto era normal en estos años, ya que no existían comercios del ramo aquí.-


Creo que el esmero y la perseverancia en la construcción del hogar, que se pone de manifiesto en el escrito dejado por Richard, desde el lunes 12 de agosto de 1907 hasta el domingo 29 de diciembre del mismo año, y donde no se dejan de mencionar las adversidades soportadas, sobre todo por las inclemencias del tiempo permiten imaginar que, esta pareja, joven aún, con dos pequeños hijos, vislumbraban un futuro venturoso, en paz, en libertad y con una familia numerosa y que ese futuro soñado, es dio las fuerzas necesarias para culminar con sobrado éxito, las obras emprendidas.


La finalización de la vivienda debió marcarlos muy hondo en sus cuerpos y almas. Si bien a medida que avanzaba la construcción, se realizaban otras tareas inherentes al futuro trabajo de producción de la chacra, ahora había llegado el momento de poner todas las fuerzas para lograrlo.-
Allí nacieron sus cinco hijos restantes :Percila, Lili, Ermini, Owen y Olivia.


La chacra 7 fue puesta en producción rápidamente, con aves de corral, vacas lecheras, porcinos y caballos. Se construyeron corrales, huertas y quintas con frutales. Se sembraron y cosecharon grandes espacios con alfalfa y especies forrajeras. Las principales actividades económicas giraron en torno al tambo lechero y sus derivados. La fabricación de crema y manteca era tarea de Nain Williams, como también la venta de huevos y dulces que permitieron ampliar la explotación agrícola, fundamentalmente alfalfa.


En los recuerdos de mi niñez figuran en primer plano una hermosa y amplia quinta de árboles frutales cerca del manantial, con grosellas, corintos, ciruelos (distintas especies, gustos y formas), manzanas (muchas variedades), guindas, cerezas, peras, frambuesas y entre tantos árboles, pequeñas huertas con toda clases de verduras y el tan demandado ruibarbo. Se puede afirmar que la familia de nueve miembros se autoabastecían perfectamente y podían vender o trocar los excedentes con otras necesidades como calzado y ropas.


Vivieron en esa casa algo más de 40 años, ya que en 1947, comenzó la construcción de una nueva vivienda sobre la Avenida Ameghino, al lado de la de su segundo hijo Tomás, que ya en 1939 había comenzado su construcción.

Durante mi niñez sólo estaban con Nain y Taid, sus hijos menores Owen y Olivia y recuerdo una larga mesa con bancos, ubicada en una cocina comedor igualmente de larga y espaciosa, y que ahora recién imagino, poblada de siete niños y sus padres. -En este ambiente había un fogón a leña en un rincón, y de alguna manera, no sólo significaba la calefacción sino que suplía la mesa grande, ya que en torno al fuego Nain contaba historias y cuentos de hadas, mientras papas con cáscara se asaban al rescoldo en las cenizas y brasas, que luego comíamos con manteca. Eran cenas tempraneras y muy livianas. Ya habían partido del hogar con destinos distintos los tíos y tías: Denis Benbow, casado con Dominga Navarro a la zona del Valle del Chubut; Percila a Trelew; Lila (Lily) a Buenos Aires; Ermini Mary (Mimi) casada con Angel Santa Juliana a Santa Rosa (La Pampa).


La llegada, año tras año, de la tía Lily de vacaciones a la casa de sus padres, era un gran acontecimiento para nosotros, en especial para mí, al igual que las visitas de Alberto Andes Gallastegui (Negro) desde Trelew, donde vivía con su padre (la mamá Percila había fallecido). El Negro, ya adolescente, mayor que nosotros era una visita esperada y disfrutada. Tuvimos algunas aventuras, cuando manejaba el Ford “A” de Nain, y que aún no sabemos si era con permiso de ella o parte de una travesura. De todas maneras todo anduvo bien sin tener que lamentar accidentes. Tanto Taid como Nain hablaban el galés, el inglés y el castellano; ésta última también hablaba el portugués.


Ya viviendo en su nueva casa y muy cerca de la nuestra (ambas sobre avenida Ameghino) ,tuvimos mayor oportunidad de estar más tiempo con ellos. Richard, ya anciano, y debido a una fractura en su cadera, no podía caminar, desplazándose con muletas o en silla de ruedas. Muy callado, serio y pensativo tal vez su avanzada sordera le impedía participar en charlas y debates. En cambio, Brenhilda, inquieta lectora de cuanto texto cayera en sus manos, especialmente las historias de países, del mundo y los cuentos de hadas, como también la Biblia y el Nuevo Testamento, le permitían contar a sus nietos, no sólo lo que leía sino la interpretación que ella hacía. Eran muy frecuentes las visitas de los jóvenes Mormones y las largas charlas y discusiones sobre la Biblia que tenía la abuela con ellos. Nosotros, muy jóvenes para opinar y menos aún para intervenir, esperábamos ansiosos la proyección de películas, Súper 8 supongo, que los visitantes traían.-
De su infinita paciencia y su permanente dedicación fuimos asimilando las enseñanzas del inglés y de los juegos de damas y ajedrez, y por supuesto, algo de cartas españolas.


Los abuelos murieron en esa casa, a los 84 años Richard y a los 86 años Brenhilda. Fueron vecinos de Esquel respetados y queridos, por simples, humildes y trabajadores. Tomás y Owen, siguieron en alguna medida, sus pasos en la Chacra 7, trabajándola y cuidándola, en una dimensión mucho más acotada, y ambos fallecen en sus respectivas casas en la chacra 7 cuando ésta ya había sido subdividida entre los siete herederos.
Hoy, a cien años de aquel comienzo siguen viviendo en distintos terrenos de la chacra 7, sus nietos, bisnietos y tataranietos. Como dijimos al comienzo, es una historia muy simple y humilde, pero que merece ser contada, porque tal vez, estas raíces tan profundas sean la causa del apego y el cariño que le tenemos a esta querida chacra 7.
Esquel -100 años.-Crónicas del primer Centenario y en el bicentenario de la Nación Argentina.

Nota de autor por Randal Williams